lunes, 27 de enero de 2014

¿Y eso es lo que ustedes llaman vivir?

Levantarse con la aurora. A buen paso, o aprovechando algún medio de locomoción rápido, ir al trabajo. Es decir, recluirse en un local más o menos espacioso, más o menos privado de aire. Sentado delante de una máquina, teclear sin descanso para transcribir cartas de las que no se compilaría ni la mitad si fueran escritas a mano. O fabricar, accionando algún instrumento mecánico, objetos siempre iguales. O no alejarse nunca de un motor para vigilar su funcionamiento. O, en fin, mecánica y automáticamente, recto frente a un telar, repetir continuamente los mismos gestos, los mismos movimientos. Y esto por horas y horas, sin variar, sin distraerse, sin cambiar de atmósfera ¡Todos los días! ¿Es esto lo que ustedes llaman “vivir”?

¡Producir! ¡Producir más! ¡Producir siempre! Como ayer, como antes de ayer. Como mañana, si no nos sorprende la enfermedad o la muerte ¿Producir? Cosas que parecen inútiles, pero de las que no es lícito discutir la superficialidad. Objetos complicados de los que no se tiene sino una parte en la mano, y quizá una parte ínfima. Objetos de los cuales se ignora el conjunto de las fases que atraviesa su fabricación ¿Producir? Sin conocer el destino del propio producto. Sin poder negarse a producir para quien no nos agrada, sin poder dar prueba de la más pequeña iniciativa individual. Producir: ahora, rápido. Ser un instrumento de producción que se estimula, se aguijonea, se sobrecarga, que se extenúa hasta el completo agotamiento. ¿Eso es lo que ustedes llaman “vivir”?

Partir de mañana a la caza de una jugosa clientela. Perseguir, engatusar al “buen cliente”. Saltar al auto, del auto al colectivo, del colectivo al tren. Rendir cincuenta visitas por jornada. Desangrarse para sobrevaluar la propia mercancía y devaluar la ajena. Volver tarde, sobreexcitado, harto, inquieto, hacer infelices a los que nos rodean, estar privado de toda vida interior, de todo arranque hacia una mejor humanidad. ¿Y es eso lo que ustedes llaman “vivir”?

Secarse entre las cuatro paredes de una celda. Sentir lo desconocido de un futuro que nos separa de los nuestros, los que sentimos nuestros al menos, por afecto o por haber compartido riesgos juntos. Tener, si se está condenado, la sensación de que nuestra propia vida huye, que no hay nada más que podamos hacer para determinarla. Y esto por meses, años enteros. No poder luchar más. No ser más que un número, un juguete, un harapo, una cosa matriculada, vigilada, espiada, explotada. Todo en medida mucho mayor a la pena fijada en relación al delito. ¿Y es eso lo que ustedes llaman “vivir”?

Vestir un uniforme. Por uno, dos, tres años, repetir incesantemente el acto de matar hombres. En la exuberancia de la juventud, en plena explosión de virilidad, recluirse en inmensos edificios donde se entra y se sale a horas fijas. Consumir, pasear, despertarse, dormir, hacer todo y nada a horas establecidas. Y todo eso para aprender a manejar instrumentos capaces de quitar la vida a individuos desconocidos. Para prepararse a caer muerto un día por un proyectil que viene de lejos, disparado por alguien también desconocido. Entrenarse para morir, o producir la muerte. Ser instrumento, autómata en las manos de privilegiados, poderosos, monopolistas, acaparadores porque no se es privilegiado, ni poderoso ni dueño de hombres. ¿Es eso lo que ustedes llaman “vivir”?

No poder aprender, ni amar, ni estar en soledad, ni derrochar el tiempo a gusto propio. Tener que estar encerrado cuando el sol brilla y las flores emborrachan el aire con sus efluvios. No poder ir hacia el trópico cuando la nieve golpea las ventanas, o hacia el norte cuando el calor se hace tórrido y la hierba se reseca en los campos. Encontrar delante de sí, siempre y donde sea, leyes, fronteras, morales, convenciones, reglas, jueces, oficinas, cárceles, hombres en uniforme que mantienen y protegen un orden de cosas mortificante.

¿Y es eso lo que ustedes llaman “vivir”? ¿Ustedes, enamorados de la “vida intensa”, aduladores del “progreso”, todos ustedes, los que empujan las ruedas del carro de la “civilización”? Yo llamo a eso vegetar. Lo llamo morir.





Emile Armand, pseudónimo de Ernest-Lucien Juin, escritor y anarquista individualista francés, propagandista del amor libre/poliamor y anarco- pacifista.

fuente: http://politicospartidos.blogspot.com.es/2013/11/y-es-eso-lo-que-ustedes-llaman-vivir.html

Sin color-


sábado, 25 de enero de 2014


Hay un muro, que nos impide ver mas allá de lo qe refleja el brillo de tus ojos.


La mayoría somos conscientes del mundo en el que vivimos, Creemos ser felices a base de cosas materiales, o simplemente deseos.

"La paz es frágil y experimental, para fortalecerla solo se necesita un elemento clave: 

LA RESISTENCIA.





  • resistir a los binomios patriarcales: 'esposa-puta', 'aliada-enemiga'. Una determinación así es lo que facilita la construcción de redes feministas y ha hecho que se nos considere: Mujeres Peligrosas"






#10 Luna fanzine (2002)

miércoles, 22 de enero de 2014

Reflexiones

¿Será porque quiero un compañero, qe camine a la par mia? ¿Sera porque cada vez que me equivoco no se me juzgue el error, por el solo hecho de ser mujer?¿Sera porque quiero compartir una cama con un hombre que este menos preocupado por su sensualidad y se desnude en su sensibilidad, su ternura, sus miedos, sus sueños, sus utopias? ¿Sera porque cada vez qe me plazca hacer algo, no me lo permitan por ser mujer? ¿Sera porque no tenemos derecho de ser libres? ¿Sera porque los 'machos' nos tratan de sumisas? ¿Sera porque tenemos un rol asignado, el cual no quiero cumplir? ¿Sera porque el estado nos hace creer qe la igualdad del feminismo existe? ¿Como podremos hacer una revolución social, si no revolucionamos a nosotros mismos?



Tendras que comprender, qe el feminismo no es solo un problema de mujeres, se trata de enfrentar juntos las realidades que se presentan, de tener totales derechos e igualdad sobre las cosas-comenzaremos a tener un control de nuestras vidas, si continuamos la lucha para poder cambiar la sociedad-



En cuanto al feminismo (y no trato solo de mujeres) me sigue haciendo ruido, el 'amor libre' se cuan dificil es en esta sociedad poder amar la persona y no el sexo. El amor libre libera nuestras mentes, pero lamentablemente, estamos emergidos en una civilizacion que marcan como raro estas situaciones. Se llega a contar con que es una enfermedad. NO ES ASI. vivimos sometidos a un sistema, que nos hacer repetir su discurso y su actuar, seguimos siendo sumisos a una par de 'normas' para poder ser una persona de 'bien'.Gracias a esto, hay repercusiones en cuanto a problemas en cuanto a libertad. una gran parte de ellos, se siente reprimido y hasta llega a sentir verguenza de lo que siente, ¿Y porqué llegamos a este punto? cada uno debe ser libre y elegir lo que lo haga feliz, no tiene qe elegir lo qe hace feliz al otro. al escribir esto, cabe aclarar que no soy lesbiana ni bisexual, -contradiccion total a la igualdad que busco-, pero esta categoria de condicion sexual debe ser elimina, y que todos seamos uno, y que cada uno pueda amar sin restricciones a quien quiera. hay qe lograr igualdad en ellxs, que sufren día a día, y como ya dije, el feminismo no es solo una lucha de mujeres,tambien se necesitan hombres que luchen por la igualdad de clases.





"El avance de la mujer como ser libre sin subordinación no pasa por ser mas poderosa qe lxs demas, implica una concientizacion de responsabilidad. La mujer debe liberarse de las limitaciones impuestas por la sociedad"












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adapatación del Fanzine "Mujeres Libertarias"